Las vacaciones, una ocasión para reflexionar sobre el futuro laboral

Yolanda Viu, dinámicas de trabajo en equipo

Las vacaciones son la ocasión idónea para escapar de la rutina laboral y disfrutar de unos días más relajados. Se trata, en consecuencia, de un contexto propicio para abrir la mente y sopesar sobre el transcurso de nuestras vidas, tanto desde un punto de vista profesional como estrictamente personal. Es el momento, en definitiva, de centrarse en uno mismo, hacerse preguntas y reflexionar serenamente: ¿Me gusta mi trabajo? ¿Quiero aspirar a otra posición laboral? ¿Dónde estoy, en términos profesionales, y, sobre todo, hacia dónde quiero ir?

Ir más allá de los propósitos

El coach puede ser de mucha utilidad, en este tipo de situaciones, que suelen aparecer durante el periodo vacacional. Básicamente, porque, como profesional, dispone de múltiples herramientas que pueden ayudar a las personas a enfrentarse, de forma fructífera, a los desafíos que desean alcanzar. En este sentido, el coach colabora en la tarea de poner orden y trabajar eficazmente, para que nuestra voluntad, si es firme, no se quede en un mero propósito.

“Sin reto no hay coaching“, afirma Yolanda Viu

En todo caso, en primer lugar, la tarea del coach es conversar con el coachee y hacerle las preguntas adecuadas hasta que éste sea capaz de establecer, de una manera autónoma, cuál es el reto que quiere cumplir. “Esto es fundamental, porque sin reto no hay coaching”, afirma Yolanda Viu, coach y responsable de Viucoaching. Viu también explica que el coach se puede valer de distintas estrategias, como por ejemplo el innovador método de Manual thinking, que Viu emplea, y el estudio coste-beneficio. Una vez el cliente ya ha radiografiado su punto de partida y ha seleccionado un desafío a conseguir, es muy importante pactar un plan de acción con el coach y fijar una fecha para cumplir con todo aquello que el cliente se ha propuesto superar. La función del coach, a partir de entonces, es la de trazar un seguimiento de los avances y las dificultades del cliente para no perder el hilo.

El coach proporciona una imagen como la del drone

En síntesis, pues, en todo este proceso de reflexión y autoconocimiento, el coach es el acompañante, la persona que facilita las metodologías y que elabora un control de los progresos de la persona. No obstante, el cambio, al final, depende de uno mismo. “El coach proporciona una imagen como la del drone. Es una mirada externa, que permite a la persona tomar distancia”, afirma Viu. Durante los periodos en que salimos de la rutina y nos preguntamos qué tal nos están yendo las cosas, tanto en el trabajo como en otros entornos como el familiar o el de las amistades, un coach es un apoyo para disponer de un punto de vista profesional de la situación y para que cumplamos con nuestros objetivos.

Coaching para estimular el cambio, según Yolanda Viu

Es probable que alguna vez nos hayan presentado el coaching como la fórmula mágica que nos va a solucionar, de golpe, todos nuestros problemas. Y lo cierto es que no es así. El coaching, como la vida misma, es mucho más complejo que eso. Conviene desmontar los mitos y las falacias que circulan sobre esta disciplina para poder acercarse a ella sin prejuicios y con conocimiento de causa. Según nos explica Yolanda Viu, profesional en Coach ontológico y Coaching para equipos por la International Coach Federation (ICF), el coaching es un acompañamiento a personas y equipos en el proceso de cumplir sus objetivos y propósitos, pero el cambio, en definitiva, depende de uno mismo. Sin la implicación personal, no hay transformación posible.

Por este motivo, el factor clave es la motivación. Es, en esta cuestión, en la que el coach asumirá un papel relevante y trabajará codo con codo con su cliente. Mediante una serie de sesiones de acompañamiento, el coaching contribuye a analizar, con el soporte de una mirada externa, en qué momento personal y profesional nos encontramos, y su finalidad es motivarnos para que establezcamos unos objetivos y potenciemos unas habilidades determinadas que nos permitan progresar. “El papel del coach es hacer las preguntas adecuadas, a veces incómodas, para que sea la persona quien encuentre la mejor respuesta a sus interrogantes”, afirma Viu. El coaching no es tampoco, por lo tanto, decir siempre que sí a las opiniones del cliente. Se trata de una mano tendida, de un acompañamiento con espíritu positivo, pero también crítico.

Más allá del life coaching, en los últimos tiempos Viu también se ha especializado en coaching para equipos. En este sentido, valora positivamente que sean cada vez más las empresas que se deciden por cuidar de su personal a través del coaching. Esta toma de conciencia colectiva es, sin duda, necesaria, según Viu, porque implica poner el foco en el capital humano de las empresas: “Del mismo modo que las empresas se ocupan del mantenimiento de sus máquinas de producción, de su tecnología, ¿por qué no deberían cuidar su personal? El valor humano de las organizaciones es, justamente, el motor de su funcionamiento”. Así, pues, el coaching es una herramienta que permite mejorar el rendimiento de nuestros equipos y, así, su productividad.

Viu sigue esta metodología de trabajo en su empresa, Viu Coaching, de reciente creación, pero que sigue los parámetros de un coaching profesional y consciente. “El número de sesiones depende de las necesidades del cliente, pero suele oscilar entre las cinco y las diez sesiones”, asegura Viu. Alejado de los falsos mitos y las leyendas negras, el coaching puede servir para estimular la transformación y la evolución anheladas, tanto en el plano personal como en el profesional. Aunque, al final, como advertíamos al principio, el cambio depende de uno mismo.